domingo, 5 de octubre de 2014

¿Y si mañana no hay mañana?

"Ya lo haré mañana", "ya quedaremos", "luego me lo miro".

Cuantísimas veces decimos o nos dicen estas frases y cuántas veces acaban siendo frases en el aire, en lugar de acciones. 
Porque si lo posponemos es porque no queremos hacerlo, porque nos da pereza, porque tenemos algo mejor que hacer. Pero ese "luego" que tanto predicamos y del que tanto abusamos llega pocas veces. Y cuando llega, se transforma en un "demasiado tarde". 
Y el hombre es el único ser que tropieza dos (y tres, y cuatro) veces con la misma piedra. No aprendemos. No nos damos cuenta de que cuando dejamos las cosas para más tarde, o no se hacen o se hacen mal. 
¿Te dicen que quieren verte? Queda. Fecha y hora.
¿Tienes que hacer recados, ir al médico, ir a comprar, estudiar...? Hazlo. Ahora. Levántate y ve. Deja de lamentarte y de buscar cosas que hacer para dejar de hacer lo que no te apetece.
¿Echas de menos a alguien? Evita el whatsapp y ve a verle. Que si, siempre hace ilusión el mensajito pero ¿y la sensación de tenerle delante, del trato directo? Irremplazable.
Debemos dejar de ver la vida pasar y empezar a vivirla. Suena teórico y horriblemente típico pero considero que es la pura verdad. Y no hace falta hacer algo enorme para "vivir tu vida". Pero ten la sensación de que vives dentro de ella. Que tu controlas lo que pasa y lo que deja de pasar, que está en tus manos. Haz las cosas que tienes que hacer, sal a la calle, dile a esa persona como te sientes, diles a tus padres que les quieres, adelanta curro para luego hacer lo que te apetezca. Deja de posponer y empieza a hacer, ponte manos a la obra. Porque la sensación de hacer las cosas bien y cuando debes la superan pocas cosas.
Aquí y ahora. El mañana no está nunca garantizado.

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